Projecte Home alerta de la invisibilización y de la mayor gravedad de las mujeres con adicciones

Con motivo del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, Projecte Home Catalunya ha presentado este martes 26 de junio en un acto en el Colegi de Periodistes, el Informe Anual de Drogas sobre las personas atendidas en 2017 por la ONG en Catalunya.

Projecte Home ha alertado de la situación de invisibilización de las mujeres con problemas de alcohol y otras drogas, un colectivo al que le es más difícil tanto acceder a un tratamiento como después superarlo. De hecho, tan sólo el 15,8% de las personas en tratamiento en la entidad han sido mujeres (15,2%, en 2016).

Las mujeres con adicciones sufren un doble estigma, son doblemente rechazadas. “Por un lado, se las señala para tomar drogas y, por el otro, se las culpabiliza socialmente y familiarmente por incumplir los estereotipos tradicionales atribuidos al rol femenino en una sociedad todavía demasiado patriarcal: anteponer los intereses de otras personas a los propios, ocuparse de los hijos y la pareja, dependencia económica y emocional, gustar a los otros o resistir”, ha asegurado Oriol Esculies, director de Projecte Home Catalunya.

Esta presión social, las cargas familiares, las limitaciones económicas y que consuman drogas más aceptadas socialmente actúan de barrera para muchas mujeres a la hora de solicitar ayuda.

 

Mayor deterioro, más alcohol y más abusos

Consecuentemente, retrasar la demanda de ayuda comporta un alargamiento de la historia de consumo, cronificándose en mucho casos, y provocando un gran deterioro de su vida si lo comparamos con los hombres adictos.

Según datos del Informe 2017, la media de edad es significativamente más alta en las mujeres (42 años) que en los hombres (39).

Una de cada dos mujeres presenta al menos un trastorno psicológico sumado a la drogodependencia, lo que se denomina Patología Dual (48% en mujeres y 30% en hombres).Los trastornos más habituales son por depresión, por ansiedad y de personalidad.

Las mujeres en tratamiento portadoras del VIH son el doble que los hombres, un 12% del total (en frente el 6% de los hombres).

Según datos estatales del Observatorio Proyecto Hombre 2017, los abusos perpetrados a las mujeres adictas son alarmantes. Así, a lo largo de la vida han sufrido más abusos sexuales (26,7% las mujeres, 4% los hombres), físicos (48,8% – 22,7%) y emocionales (68,7% – 45,6%).

En las mujeres, el consumo de alcohol como sustancia principal es más elevado (40,8% respecto el 31,2% en hombres). Abusar del alcohol, por ser una sustancia legal y aceptada, pasa más inadvertido que otras drogas. Por otro lado, las mujeres con alcoholismo beben más en casa que en entornos sociales, por lo tanto, se hace todavía menos visible. Hay que destacar que en la población general, el abuso de psicofármacos (hipnosedantes/ansiolíticos) también es más frecuente en mujeres que en hombres. Según datos oficiales (EDADES 2016), el 15,8% de las mujeres tomaban, por un 8,3% de los hombres.

A nivel económico, hay más mujeres que hombres que no tienen trabajo o bien tienen trabajos parciales, que no cuentan con ninguna prestación social ni ningún tipo de ingreso económico en el momento de iniciar el tratamiento, dependiendo en mayor medida de las ayudas familiares o, en casos extremos, de actividades como la prostitución.

 

Acceder a los colectivos más vulnerables

Hay colectivos especialmente vulnerables, como por ejemplo las madres con hijos a cargo o embarazadas, que a menudo temen perder la custodia si reconocen su adicción. Cuentan con menos recursos económicos y no siempre obtienen el apoyo de la pareja, si tienen.

También las mujeres víctimas de violencia de género que conviven a la vez con una adicción, que llegan a abusar del alcohol 15 veces más y de las otras drogas 9 veces más que la población general (estudio Shipway, 2004).

Otros colectivos muy vulnerables son las trabajadoras del sexo, mujeres sin hogar con trastornos mentales graves, mujeres mayores que viven solas o bien mujeres reclusas.

En este sentido, Projecte Home está tomando medidas. Es clave feminizar los tratamientos e incrementar las plazas para las mujeres adictas para facilitar la llegada y la estancia, reciclar los profesionales para una intervención que tenga en cuenta la perspectiva de género, trabajar para evitar las actitudes machistas en un entorno de pacientes hombres o acompañar y apoderar a las parejas de los pacientes. Se incrementará también la denuncia sobre la responsabilidad que tienen los determinantes socioeconómicos, principalmente acceso a un trabajo y a unas viviendas dignas, que les supone una barrera para la reinserción social.

“En Catalunya, prácticamente no hay servicios adaptados a las necesidades de una mujer con problemas de drogas, que tiene el mismo derecho que un hombre a no ser juzgada socialmente y a recibir la ayuda adecuada” afirma Oriol Esculies.